El futur de la il·luminació dels carrers és connectat

The sci-fi future of lamp-posts

Street lighting has always been a form of social control. As ‘smart’ lamp-posts start to adapt to our needs, are we entering a brave new world of big city lights?

The Guardian, Rory Hyde, Thursday 13 November

A sensor in Chicago's Array of Things project, which seeks to better understand the natural and built environment and its impact on liveability with respect to climate, air quality, noise, and other factors -- effectively creating a
A sensor in Chicago’s Array of Things project, which seeks to better understand the natural and built environment and its impact on liveability with respect to climate, air quality, noise, and other factors – effectively creating a ‘fitness tracker’ for Chicago. Photograph: Urban Centre for Computation and Data

From first gas lanterns to today’s big data-driven smart LED systems, street lighting has always been a powerful tool of social control: it shapes what is, and what isn’t, permitted in the city after dark. (…)

The next big thing in lighting, as with seemingly everything today, is “smart”. The Philips company’s IntelligentCity system offers a “complete insight into what is taking place within your lighting system, [and] allows you to communicate with it”. This is the world of the city dashboard, a central control system of glowing monitors and data feeds, promising mayors and city officials a god’s-eye view of their city, and the ability to control it at the swipe of a touchscreen. This promise isn’t new, it has its roots in the cybernetic thinking of the 1960s, a fascinating history Evgeny Morozov explores over at the New Yorker. But with today’s technology, the dream of the smart city dashboard finally appears realisable.

These systems are promoted as environmentally friendly and cost effective. Philips claims that switching to LED street lights and installing intelligent systems can save cities 70% on energy. But just as with the earliest gas lamps, the IntelligentCity system is also pitched as a way to maintain social control, “prevent[ing] crime by keeping lights on in problematic neighbourhoods”. The latest product in Philips’ arsenal is the LumiMotion lamp-post, a street light and motion sensor in one, which lights up as people walk under it. And new navigational headsets for blind people use sensors in lamp-posts to help you “hear” your surroundings as a “3D soundscape”.

Do these generally useful new technologies also point toward a more sinister future for public lighting? In the pursuit of adapting to the public’s needs, these pieces of urban infrastructure are harvesting more and more private data, further eroding our privacy. Similarly to the smart bins that caused outrage in London last year for tracking smartphones, smart lamp-posts proposed for Chicago will scoop up the mobile phone traffic of passers-by. At stake is the question of who owns this data and what’s done with it. When public infrastructure such as lamp-posts become tools for private companies to snoop on public citizens, a line is crossed.(…)

Roosegaarde’s big trick is bioluminescence. Working with the State University of New York, he has developed a prototype plant containing luciferin, the compound that produces light in a firefly or jellyfish. His team is now working on bioluminescent street trees, which would effectively replace existing street lights. “It’s energy neutral, but also very poetic,” says Roosegarde. “I think in the end the technology will completely disappear.”

In this future, where trees glow into the evening, nature is adapted to conform to our nocturnal lifestyles, providing a soft green glow. Perhaps this beautiful sight could even tempt the plying punks out of their holes.

Què és i com funciona l'Internet de les coses

¿Qué es y cómo funciona el Internet de las cosas?

Gizmologia,   20 OCTUBRE DE 2014

¿Qué es y cómo funciona el Internet de las cosas?

Es un término del que escuchamos hablar constantemente. Internet de las cosas, Internet of Things o IoT por sus siglas en ingles, es un concepto un poco abstracto pero que ha estado ganando bastante popularidad en los últimos meses. La idea que intenta representar queda bastante bien ilustrada por su nombre, cosas cotidianas que se conectan al Internet, pero en realidad se trata de mucho más que eso.(…)

Si tuviéramos que dar una definición del Internet de las cosas probablemente lo mejor sería decir que se trata de una red que interconecta objetos físicos valiéndose del Internet. Los mentados objetos se valen de sistemas embebidos, o lo que es lo mismo, hardware especializado que le permite no solo la conectividad al Internet, sino que además programa eventos específicos en función de las tareas que le sean dictadas remotamente. (…)

Cada uno de los objetos conectados al Internet tiene una IP especifica y mediante esa IP puede ser accedido pare recibir instrucciones. Así mismo, puede contactar con un servidor externo y enviar los datos que recoja.

¿Cuándo estará entre nosotros?

Una de las preguntas más comunes con el Internet de las cosas es cuándo estará finalmente dentro de nuestras vidas. La respuesta es que ya lo está desde hace algunos meses.

A diferencia de algunas tecnologías mucho más populares entre las masas, el Internet de las cosas no ha encontrado su foco de explosión en el mercado del consumo. Quizás la tecnología está aún demasiado verde, o quizás los grandes del sector no han visto la oportunidad correcta para abalanzarse encima. Aún así hemos visto como Apple y Google han dado algunos pasos discretos con tecnologías como Home Kit Android @Home.

Como sea, es el sector privado donde el Internet de las Cosas se está haciendo cada vez más popular.

  • La industria de producción en masa: la maquinaria que se encarga de controlar los procesos de fabricación, robots ensambladores, sensores de temperatura, control de producción, todo está conectado al Internet en cada vez más empresas lo que permite centralizar el control de la infraestructura.
  • Control de infraestructura urbana: control de semáforos, puentes, vías de tren, cámaras urbanas. Cada vez más ciudades implementan este tipo de infraestructuras basadas en el Internet de las Cosas que permiten monitorear el correcto funcionamiento de sus estructuras además de adaptar más flexiblemente su funcionamiento ante nuevos eventos.
  • Control ambiental: una de las áreas en las que está teniendo más éxito el Internet de las cosas, pues permite acceder desde prácticamente cualquier parte a información de sensores atmosféricos, meteorológicos, y sísmicos.
  • Sector salud: cada vez más clínicas y hospitales alrededor del mundo confían en sistemas que les permiten al personal de salud monitorear activamente a los pacientes de manera ambulatoria y no invasiva.

También hay aplicaciones del Internet de las Cosas para el transporte, la industria energética, y prácticamente todos los sectores comerciales. Como hemos dicho, el gran pendiente es el mercado de consumo, o lo que es lo mismo, los hogares, un lugar al que probablemente es cuestión de tiempo para que veamos la gran explosión del IoT.

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