Un passeig pel Jardí de les Delícies de les emoticones

Benoit Palop. THE CREATORS PROJECT. 30/10/2014

Los emoticonos pueden ser algo más que una forma de animar tus conversaciones digitales, sobre todo para la artista de nuevos medios Carla Gannis. Con El jardín de las delicias de los emoticonos [The Garden of Emoji Delights en inglés] Gannis reconstruye el famoso tríptico de El Bosco adaptándolo a la era digital, experimentando con nuevos modos de redefinir la identidad y sus formas de representación, tanto virtuales como físicas.

Sustituyendo el vocabulario religioso por símbolos digitales contemporáneos y seculares, Gannis reconstruye la poderosa iconografía que alberga el paisaje de El Bosch en El jardín de las delicias. Su alucinante collage de arte popular digital explora y critica el consumismo y la sociedad moderna a través de los tres mundos de emoticonos: el edén, el infierno y la tierra.

Aunque la obra física se encuentra actualmente en la Galería Kasia Kay en Chicago, mañana también se podrá ver una versión digital de la obra en Nueva York con motivo de una celebración de Halloween centrada en los emoticonos, donde una proyección animada a gran escala repetida en bucle en 12 pantallas dará vida al tríptico de Gannis mientras que el público disfrazado disfruta de la fiesta en la King’s Tavern en Brooklyn.

Como preparación para este lanzamiento, hicimos unas preguntas a Gannis sobre el origen de este proyecto y su proceso creativo.

The Garden of Emoji Delights Triptych Animation de Carla Gannis en Vimeo.

The Creators Project: ¿Cómo definirías los emoticonos y por qué acabaste escogiéndolos como elemento esencial para este trabajo?

Carla Gannis: Responderé a esta doble pregunta explicando que solía trabajar en el diseño de interfaces de usuario y pasaba mucho tiempo creando iconos de interfaz que están destinados a la comunicación de una forma didáctica y funcional. Los emoticonos son un sistema de glifos contemporáneo que ofrece una clave emocional para la expresión virtual y se encuentran por todo el mundo. Transcribir simbologías visuales de una era anterior utilizando emoticonos para mí es un sentido-sin sentido, especialmente en el caso de utilizar El jardín de las delicias de El Bosco, puesto que su propio estilo visual es muy idiosincrático y claramente distinto al de sus compañeros de generación. Su transgresión de la iconografía religiosa codificada de su tiempo, su humor e irreverencia es lo que más me gusta de él y lo que le hace sentir “moderno”. Así que, ¿por qué no recrear una historia épica que representa el disparate humano y el libertinaje mundano con los encantadores signos (símbolos) virtuales de nuestro tiempo?

Has dicho que los “emoticonos añaden una nueva homogeneidad a la iconografía del pasado, vaciándola de controversia y sustituyéndola por algo similar a la estética “superflat” [superplana] de Murakami, cuestionando los “pecados” de nuestra cultura del consumo contemporánea”. ¿Puedes explicarnos esto un poco más?

Sabin Bors acaba de escribir un ensayo increíble sobre mi obra titulado “Digicalyptic Realities Or, The Frolic of the Flat” [realidades digicalípticas o juguetear con lo plano] que pronto se publicará en Anti-Utopias, así que por el momento voy a dejar que sea él el que “hable”:

“Al igual que en el arte de Murakami, las formas planas de la obra de Carla Gannis son una expresión del vacío superficial que define la cultura del consumo. Ellas también reflejan la cultura pop consumista, los fetichismos sexuales y deseos subyacentes que prevalecen en la sociedad actual apelando a imágenes distorsionadas y escenas grotescas impregnadas de la emocionalidad alegre, aunque a menudo vacía, que nos hemos acostumbrado a utilizar en nuestras expresiones cotidianas” …. “Lo que hace que El jardín de las delicias de los emoticonos sea único es que el lenguaje de comunicación visual que manipula se basa profundamente en nuestra comunicación reflexiva y ordinaria, de modo que da lugar a una doble subversión: la subversión de lenguajes de comunicación visuales y la subversión de la historia del arte”. – Sabin Bors, 2014

¿Escogiste este tríptico para experimentar con tu trabajo por alguna razón en particular? ¿Qué elementos te parecían interesantes?

Este tríptico, el trabajo más ambicioso de El Bosco, ha sido una de mis obras favoritas durante mucho tiempo, y no soy la única que siente esa admiración por él. Es gracioso que nunca la haya visto en la vida real, en el Museo del Prado, solo la conozco por sus numerosas reproducciones. Hay cerca de 3.440.000 resultados para El jardín de las delicias, frente a las 249.000 que tiene la Capilla Sixtina de Michelangelo (esta sí que la he visto en la vida real), e incluso una búsqueda de emoticonos da unos 2.340.000 resultados. Supongo que la relación que tenía con la obra, haviéndola visto siempre como reproducción y casi siempre en forma de copia digital, junto con su enorme popularidad, hizo que quisiera recrear una versión en emoticonos tan “real”, con las mismas dimensiones, como el original de 7′ 3″ x 12′ 9”.

Llegeix l’entrevista sencera aquí.

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